Sí, no es tu imaginación: desde que estamos en casa  vivimos con más ansiedad y cansancio… ¿qué pasa? ¿Es real que el home office nos provoca mayor estrés?

Un día normal para una mamá no inicia con el desayuno, tal vez para esa hora ya lleva un buen rato recogiendo los últimos juguetes de la jornada del día anterior. Luego, la preparación del desayuno, alistar a los niños para el homeschooling y conectarlos para arrancar con las clases. Después -sin dejar de poner atención a lo que sucede en el aula virtual- inician las videoconferencias y llamadas propias del home office.

Aún no llega el mediodía cuando hay que comenzar a hacer la comida y, después, a seguir con las labores del trabajo combinando lavada de trastes y aseo básico de la casa para, en el mejor de los casos, meter a la lavadora la ropa por la tarde-noche, mientras alista la cena, baña a los niños e intercambia con ellos algunos momentos de juego… para luego regresar a trabajar por la noche.

Esto es parte de un día normal en casa por el COVID-19.

Este virus ha provocado que los padres de familia jueguen roles que van de profesor a cocinero y, en muchas ocasiones, estas labores se recargan en las mamás.

De acuerdo con un estudio español que están realizando investigadoras de la Universitat de Valencia para conocer cómo impacta el confinamiento al homeoffice y la relación familiar, las madres de familia están absorbiendo las actividades para facilitar el trabajo a sus parejas por lo que viven más ansiedad y estrés que los demás integrantes.

“Muchas mujeres están trabajando a la vez que están cuidando, y algunas sienten que están todo el día trabajando. A menudo, tener flexibilidad de horarios se convierte en una demostración continua y un ejercicio de responsabilidad con sus superiores”, afirma Empar Aguado Bloise, profesora del Departamento de Psicología de la Universitat de Valencia, quien es parte del grupo de investigación.

Los resultados preliminares del estudio indican que:

  1. Las mujeres que hacen homeoffice mientras los niños están en casa no solo trabajan y realizan tareas del cuidado de los menores, sino que deben facilitar que sus parejas trabajen.
  2. Perciben que están trabajando todo el día, pues al tener flexibilidad de horarios sienten una mayor responsabilidad con sus jefes.
  3. El seguimiento escolar añade estrés y ansiedad al día a día de las mujeres. Esto ha provocado que en algunos casos se dañe la convivencia con los pequeños.
  4. El uso de los celulares, tabletas y computadoras por niños es el recurso que facilita la jornada laboral.
  5. Los hombres están dispuestos a realizar tareas domésticas que antes no hacían (cocinar, lavar trastes, jugar con los niños, etc).
  6. Las madres trabajan por las noches y madrugadas para tener mayor concentración y tiempo, retrasando el momento de dormir y levantándose antes que el resto de la familia.

En México, el Instituto Nacional de las Mujeres hizo un llamado a los hombres para que participen en las tareas del hogar durante la etapa del COVID-19 luego que advirtieran que el trabajo de casa y los cuidados de la familia recae principalmente en las mujeres.

“Es tiempo de que hombres y mujeres, niños y niñas, se involucren en temas de cuidado, que son centrales, tengamos una forma diferente de organizar un trabajo en casa, tener una armonía interna”, dijo Nadine Gasman Zylbermann, directora del instituto.