Tu pequeño tiene cinco años y ¿aún moja la cama por las noches?

Tu pequeño tiene cinco años y ¿aún moja la cama por las noches? Conforme crecen, los pequeños aprenden a controlar de forma voluntaria  sus esfínteres, es decir, las emisiones de orina durante el día, la noche o ambas. Sin embargo, el 7% de los niños en México tiene inconvenientes para lograr dicho control y se dice que padecen “enuresis”.  

Según  la Asociación Americana de Psiquiatría, en el Manual DSM-IV-TR, se considera enuresis si, por lo menos dos veces por semana y durante un mínimo de tres meses consecutivos, los niños de cinco años (o un nivel de desarrollo equivalente) tienen emisiones involuntarias de orina.

¿Cuáles son las principales causas?

Entre los factores que pueden identificarse como sus posibles causas, el factor genético es uno de los más representativos ya que el 75% de los niños que padecen enuresis tienen un familiar biológico de primer grado, papá o mamá, que también padeció este trastorno. Los niños con padres que padecieron enuresis tienen de cinco a siete veces más posibilidades de padecerlo. Sin embargo, la incontinencia urinaria no se debe exclusivamente al factor genético o a los efectos fisiológicos de una sustancia (diurético), ni a una enfermedad médica por ejemplo diabetes, espina bífida o trastorno convulsivo.

Según las investigaciones realizadas en los últimos años por el Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz² hay factores que acompañan la presencia de la enuresis como son las  anormalidades en la producción de la hormona vasopresina y la reducción de la capacidad vesical.

Otro dato importante es que la mayoría de los niños con enuresis presentan alteraciones en el comportamiento o algunos problemas de lenguaje, aprendizaje o habilidades motoras. También puede llegar a tener relación con el sonambulismo y los terrores nocturnos.

 

¿Qué otros factores podrían estar afectando al pequeño?

En el ámbito psicológico la enuresis se podría considerar el síntoma de una patología, es decir, la manifestación de factores internos (inconscientes) y externos que muestran que es necesario indagar su origen con un psicólogo o un psiquiatra.

Algunos niños con enuresis tienen síntomas comportamentales y emocionales que pueden estar relacionados con trauma como el estrés, un duelo, la ausencia de una figura parental, el nacimiento de un nuevo hermano, el cambio de casa o de escuela.

Psicoanalistas refieren que algunos niños encuentran placentera la sensación de humedad y lo entienden a nivel inconsciente como una defensa frente ansiedades, fantasías de control del otro y como un mecanismo para descargar impulsos hostiles al representar la orina como un arma para “atacar”.

Las situaciones que generan ansiedad en un niño pueden ser variadas como se mencionan anteriormente, por eso es muy importante indagar el entorno en el que se encuentra, ya sea familiar o escolar para descartar que esté sufriendo mucho estrés o viviendo situaciones que estén fuera de su control y se manifiesten con este síntoma.

Es importante entender que la enuresis puede generar nuevos conflictos a nivel social y familiar siendo más propensos a burlas, castigos y rechazo de los padres o personas cercanas. También genera un conflicto a nivel personal, ya que generalmente los niños suelen preguntarse qué pasa con ellos y pueden llegar a vivir este trastorno como una falla personal, por ello, es de suma importancia atender este tema cuanto antes.

¿Cómo pueden los padres apoyar a su pequeño?

Considerando lo anterior, existen diferentes tipos de tratamientos que los especialistas recomiendan para el tratamiento de la enuresis:

  1. Lo mejor siempre será consultar a un especialista para descubrir qué está afectando la continencia del pequeño. 
  2. Establecer una rutina con horarios para ir al baño y donde se restrinjan los líquidos antes de dormir. 
  3. Se recomienda establecer horarios determinados durante la noche para que el pequeño se levante, vaya al baño y regrese a dormir. 
  4. Recuerda que es muy importante mantener horarios establecidos en la rutina de sueño para evitar agregar más estrés a la situación. Un niño entre 6 y 12 años requiere dormir entre 9 y 12 horas. 
  5. Psicoterapia emocional y/o terapia familiar para trabajar con la autoestima de los niños, así como los problemas emocionales que desencadenan la enuresis como un síntoma. 
  6. Entrenar a la vejiga mediante ejercicios como el retraso de la micción por segundos para favorecer la capacidad funcional de la vejiga. Es decir, cuando el pequeño está haciendo pipí se intenta “apretar” para contener por segundos. 

Uno de los consejos más importantes que Andrea Díaz, experta de GoodNites, te puede dar es intentar comprender por qué le pasa esto a tu hijo, tomarlo con calma, evitar regañarlo y castigarlo. Recuerda que la enuresis se acompaña de sentimientos de culpa o baja autoestima que tiene que recuperar con tu apoyo y acompañamiento durante cualquiera de los tratamientos necesarios.

Por ello, este 28 de mayo, fecha en que se celebra el Día Mundial de la Enuresis, GoodNites te invita a visitar la página www.goodnites.com donde encontrarás información avalada por expertos; así como las aventuras de Cori, el aliado perfecto para ayudar a tu hijo a comprender por lo que está pasando y juntos superen esta etapa.  

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