¿Realmente puedo amar más a un hijo que a otro?

Tranquila, respira y no te sientas culpable al cuestionarte: ¿Realmente puedo amar más a un hijo que a otro? Una pregunta impactante pero que sin duda nos ha pasado por la mente a todas.

Al tener tu segundo hijo o darle la bienvenida al tercer bebé, no te sorprendas si más de una persona te cuestiona sobre quién es tu favorito o quién amas más.

Lo cierto es que no, no se puede amar a un hijo más que al otro, sin embargo en muchas ocasiones sí puede demostrarse mayor atención, cuidados y preferir a uno más que otro sin estar relacionado a nuestra capacidad de amor, sino al desarrollo que tenga tu hijo o la ayuda que pueda necesitar. 

La dedicación

De acuerdo con Catherine Salmon, profesora asociada de psicología en la Universidad de Redlands en California y coautora del libro “The Secret Power of Middle Children”, comenta: “Yo digo que los padres a veces tienen favoritos y, en efecto, muestran una dedicación desigual”.

El orden de nacimiento puede tener importancia, explica, “y es probable que los hijos de en medio sean los menos propensos a ser los favoritos, en comparación con los primogénitos y los benjamines que representan la última oportunidad de mostrar dedicación”.

La posible preferencia por un hijo sobre otro (amar más a un hijo), como bien lo explicamos, radica en las necesidades que puedan tener pero también puede deberse a su comportamiento, por ejemplo, si es más obediente y cariñoso, contrario al hijo más rebelde y retador. 

La conexión que sientes con un hijo u otro también puede deberse a las situaciones que viviste en el embarazo, parto y posparto. Hace poco más de 8 años, la bloguera estadounidense Kate Tietje confesó sentir un poco más de amor por su segundo hijo que por su primogénita.

Con dolor ella compartió cuál era su sentir, el cual lo relacionaba con su mala experiencia en el hospital donde dio a luz y a la enfermedad que padeció durante los primeros meses de vida de su hija.

También explicó que su hija se formó siendo una niña independiente, contestona y desafiante lo cual hacía más difícil su acercamiento.

Esta publicación sin duda conectó con algunos papás, aunque muchos otros la señalaron. Ella expresó sentirse además culpable de sentir un poco más de amor por su segundo hijo, sin embargo escribió que al identificar esta emoción iba a hacer todo lo posible para estar más cerca de su hija antes de que todo estuviera perdido. 

Por otro lado, la psicóloga clínica y autora de “The favorite Child”, Ellen Weber Libby, comentó para el New York Times, “creo que a los padres les cuesta trabajo decir que aman a sus hijos por igual y que de vez en cuando tienden a favorecer a uno de ellos. Y sucede porque en ese momento, ese hijo los hace sentir orgullosos de ser padres”.

Barbara Howard, pediatra de desarrollo conductual, presidenta de Total Child Health, llegó a la siguiente conclusión, “Creo que la gente puede librarse de la culpa de tener un favorito: hay que ser francos y decir sin tapujos que se tiene un favorito; la gente tiene favoritos, lo que haces al respecto es lo que importa.

Tienes que encontrar algo que valores de cada uno de tus hijos y partir de ahí. Por ejemplo, con los niños cuyo comportamiento es problemático, ella sugiere desarrollar nuevos rituales, como un abrazo matutino antes de empezar el día.

¿Qué hacer si crees amar más a un hijo que a otro?

Lo más difícil ya lo has hecho pues has aceptado que consideras sentir más amor o preferencia por uno de tus hijos, algo sumamente difícil de identificar. Tranquila, no sientas culpa o vergüenza. 

Este tema dista mucho de una dicotomía entre amor y rechazo. Busca lo positivo, lo bueno de cada uno de tus hijos, no te enfoques únicamente en lo que está fallando, observa las características de tu hijo como persona independiente, por ejemplo, identifica si tenaz, hábil, sociable, amoroso, no sólo desde tu punto de vista como papá, mamá (nos llevamos bien, me hace caso, compartimos pensamientos).

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