Qué es la preeclampsia: factores de riesgo y síntomas

Aquí te contamos qué es la preeclampsia

Durante el embarazo, existe la posibilidad de presentar ciertas complicaciones, entre las que destaca la hipertensión. Por lo cual, es sumamente importante llevar un control de la tensión arterial, ya que de no hacerlo, podría aumentar sin que nos demos cuenta y en los casos más graves, desarrollar una afección que puede poner en riesgo la vida de madre y bebé.

¿Qué es la preeclampsia?

Es una complicación, caracterizada por tener una presión arterial elevada y proteína en la orina, que si no es detectada a tiempo, pudiera tener graves consecuencias.

De acuerdo con cifras de la Organización Mundial de la Salud (OMS), entre todos los estados hipertensivos del embarazo, la preeclampsia, al igual que la eclampsia, sobresale como una de las principales causas de morbilidad y mortalidad maternas y perinatales.

La razón por la cual la preeclampsia es tan peligrosa, es porque puede ocasionar una reducción grave del flujo sanguíneo que llega al bebé, impidiendo el suministro de sangre a ciertas áreas de la placenta. Si ésta deja de funcionar correctamente, puede poner al bebé en peligro, y la madre podría sufrir daños graves como problemas renales o hepáticos y de coagulación de la sangre, entre otros.

Esta complicación del embarazo suele aparecer o comenzar después de la semana 20, aunque en muchos casos no se hace evidente hasta el tercer trimestre y en ocasiones, también puede ocurrir después del parto. Se calcula que en todo el mundo aproximadamente un 10% de las mujeres embarazadas padece este tipo de complicaciones hipertensivas.

Causas de la preeclampsia

Se desconoce con exactitud qué es lo que ocasiona la preeclampsia y se tienen varias posibilidades que podrían ser las causantes, como una deficiencia vitamínica o algo de carácter genético.

Sin embargo, se han detectado ciertos factores de riesgo que aumentan la probabilidad de que se presente, entre los que se encuentran los siguientes:

  • Haber tenido preeclampsia en un embarazo anterior.
  • Tener un embarazo múltiple.
  • Padecer alta presión arterial, diabetes, enfermedad de los riñones o tener alguna enfermedad autoinmune.

Otros factores de riesgo, que no son tan altos como los anteriores pero también podrían influir, son:

  • Que sea tu primer embarazo o que hayan pasado más de 10 años desde que tuviste un bebé.
  • Padecer obesidad.
  • Que otras personas de tu familia, como madre o hermanas, hayan padecido preeclampsia.
  • Haber tenido un embarazo previo con complicaciones.
  • Haberse sometido a una fertilización in vitro.
  • Tener 35 años de edad o más.

Además de estos factores de riesgo, algunos estudios han encontrado que padecer migraña o dormir poco puede aumentar el riesgo de problemas de la tensión arterial durante el embarazo.

Otro estudio, encontró que la posibilidad de padecer preeclampsia es mayor en las mujeres que esperan una niña, debido a un gen llamado espermina, cuyos niveles suelen ser más altos en los embarazos en los que se espera una niña y que está relacionado con la preeclampsia.

Síntomas de preeclampsia

Como comentaba al inicio, la preeclampsia suele desarrollarse en la semana 20 de embarazo, pero en la mayoría de los casos pasa desapercibida por un tiempo y es detectada hasta el último trimestre. Entre los principales síntomas de preeclampsia se encuentran los siguientes:

  • Alta presión arterial.
  • Presentar proteína en la orina.
  • Problemas en los ojos, como visión borrosa, luces centelleantes, ver puntos o estar sensible a la luz.
  • Náuseas, vómitos o mareos.
  • Fuertes dolores de cabeza que no parecen disminuir o desaparecer.
  • Dolor en el lado derecho, debajo de las costillas o en el hombro derecho.
  • Aumento de peso rápido y repentino.
  • No sentir necesidad de orinar con frecuencia.
  • Edemas o hinchazón en piernas, manos, cara y/o tobillos.
  • Dificultad para respirar.

Ante cualquier duda, consulta a tu médico

Algunos de los síntomas de la preeclampsia pueden confundirse con otras molestias del embarazo, por lo que podrían pasar desapercibidos en un principio. Si tienes un historial de alta presión arterial, padeces diabetes o enfermedad de los riñones, o llegas a presentar uno o más de los síntomas antes mencionados, deberás consultar con tu médico.

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