Discutir con tu pareja es sano pero… ¿frente a los hijos?

Es un hecho, todos tenemos conflictos de pareja.

Hasta en las familias más felices existen discusiones cada cierto tiempo y, ¿saben qué?, eso es normal e incluso me atrevería a decir que saludable. Dos personas no pueden pensar siempre de la misma forma ni tener siempre la misma voluntad y, como sabemos, no es bueno guardarse las emociones, mucho menos los corajes.

Sin embargo, que sea normal no significa que debamos pelear enfrente de los hijos. He escuchado que no hay problema porque son muy pequeños para entenderlo (sobre todo cuando tienen menos de seis años), o porque que no se van a acordar, etcétera. Pero:

Se ha demostrado que cuando los padres levantan la voz (y ya no digamos las manos), los peques se asustan, se ponen en estado de alerta, perciben que su hogar está en riesgo, y pueden sentirse culpables de lo que ocurre, manifestar depresión, inseguridad y rebeldía.

Por otra parte, como ya hemos visto en otros artículos de Aserrín Aserrán, los pequeños aprenden de nosotros sin que nos demos cuenta, por lo tanto, las peleas de los padres pueden provocar que ellos en el futuro no sepan cómo manejar sus emociones.

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Si bien es imposible evitar los conflictos, estos son algunos consejos para evitar hacerlo enfrente de los hijos.

Hay de peleas a peleas

Las diferencias van a existir, pero pueden resolverse con argumentos, sin necesidad de levantar la voz. De hecho, si los hijos observan que los problemas se pueden resolver comunicándose, es muy probable que adpoten esta conducta. Lo importante es que se perciba que las dos partes buscan una solución y no la manera de afectar u ofender al otro.

Crear claves

Si de plano es imposible arreglar las diferencias sin levantar la voz, creen un código. Para no decir “no enfrente de los niños”, inventen una palabra clave para recordar que no es bueno discutir con los hijos cerca. De esta manera tal vez baje el coraje o, por lo menos, puedan ponerse de acuerdo para arreglarlo, si se puede, en otro lugar. Den un paseo, tomen aire. Recuerda que no es bueno guardarse nada.

Dale seguridad

Como sabemos, a veces es imposible que nos escuchen. En ese caso, lo mejor es transmitirles seguridad, en vez de esconderlo o fingir que no ocurre un problema, explicarles que no hay nada en riesgo y solo se trata de una discusión. Ya sea después o en el momento del conflicto, voltear a verlo y decir que no pasa nada, que están enojados pero que van a resolverlo porque se aman. Estas son palabras mayores y no es nada sencillo de conseguir pero es muy saludable para todos.

Mejor para después

Ya sé que dije que no es bueno guardarse nada pero platícalo con tu pareja. Tal vez pueden encontrar momentos y espacios para arreglar sus diferencias e incluso hacerlo un ritual: su reunión especial de la semana. Esto puede servir al momento de que algo te molesta y tomarlo con calma, ya que sabes que en la próxima sesión podrás externarlo tranquilamente.

En resumen, no hay porque sentir culpa por las discusiones, es cierto que son inevitables, las familias más felices son aquellas que pueden expresarse libremente. Sin embargo, esto no significa que no hagamos todo lo posible porque nuestros hijos se sientan seguros en su hogar.

 

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