Los cambios en el cuerpo después del embarazo

Ver a tu hijo por primera vez es una de las alegrías más grandes que hay en la vida de una madre, pero, las secuelas de los partos, ya sea natural o por cesárea, digamos que no tanto. Después de que nuestro cuerpo cambió drásticamente para alojar a un ser humano por 9 meses, solemos buscar regresar a nuestra antigua vida; sin embargo, esto no es tan fácil porque tanto a nivel emocional como físico ya hay diferencias.

Según el dr. Rafael Solano, especialista de la plataforma Doctoralia, la recuperación inicial depende mucho de si el nacimiento fue natural o por cesárea. En el caso de que haya sido natural la vagina queda distendida, hinchada y puede que hasta con algunos moretones; es totalmente normal y poco a poco se irá desinflamando y recuperando su tonalidad normal. Mientras que en el caso de la cesárea por la abertura abdominal pueden derivar tanto dolores en el área del corte como infecciones futuras.

Apenas unas horas del alumbramiento comienza el proceso de involución uterina, cuando este regresa a su tamaño original; este proceso conlleva contracciones y disminución de la musculatura en alrededor de los 40 días que se retoma la forma inicial. En el periodo post parto las nuevas madres pueden llegar a sangrar entre cuatro a seis semanas; esto llega a compararse con un periodo abundante.

Otro padecimiento que comúnmente se presenta es el estreñimiento ya que el proceso de parto llega a traumatizar los intestinos, así como los músculos distendidos del abdomen, que llegan a hacer difícil la evacuación. Las hemorroides también son un problema latente ya que, sumado a la constipación, el esfuerzo a la hora del parto y el aumento de volumen sanguíneo puede causar que las venas del recto se inflamen.

Entre los cambios más conocidos de las madres es el hinchamiento de los senos debido a la leche producida; es común también que se agrieten los pezones y se presente dolor a la hora de amamantar, así como quemazón y sensibilidad.

Otra de las mayores preocupaciones es el vientre flácido que deriva de la distensión de los músculos abdominales mencionados anteriormente; tanto estos como los kilos de más subidos en la etapa pre maternal solo son posibles quitarlos con el tiempo, una buena alimentación y ejercicios estimulantes.

Las mamás también suelen experimentar cansancio y fatiga los días posteriores, conocido como estrés post parto, síntomas presentes como irritabilidad, tristeza, llanto, perdida del gusto, trastornos en la alimentación y en el sueño, entre otros. Estos síntomas aparecen en un lapso de los primeros tres meses después del parto.

La maternidad es un gran regalo, pero como todo en la vida, también tiene sus contra tiempos.

Conoce mejor al Doctor Rafael Solano en este link.

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