Lo más difícil del posparto, para lo que nadie te prepara

¿Lista para ser mamá? Estas son algunas situaciones que se convierten en lo más difícil del posparto y para lo cual nadie te prepara. Aunque son momentos difíciles y pueden tomarte por sorpresa, al final, todo vale la pena al ver crecer a tu bebé. 

No tener “suficiente” leche

Una de las tantas preocupaciones es tener suficiente leche para amamantar a tu bebé de forma exclusiva durante sus primeros 6 meses de vida, sin embargo sentir que eso no va a ser posible puede generarte frustración y estrés. 

De acuerdo con la Asociación Española de Pediatría, todas las mujeres pueden producir leche suficiente para uno o incluso dos niños. Todo depende de la succión eficaz del menor y la frecuencia con que lo haga, pues la producción de leche aumentará si el bebé toma más. 

Esta misma organización declara que a veces son los parientes, amigos o personal médico quienes sugieren a la madre que puede no tener leche suficiente. Parece que en todas las sociedades, la confianza de las madres en su capacidad para satisfacer las necesidades de sus hijos se minan fácilmente.

Aceptar tu nuevo cuerpo 

Verte al espejo luego de varios días de dar a luz es impactante pues te encuentras con estrías aún rojizas, grietas en los pezones y una pancita aún inflamada . No es para nada fácil verte y aceptarte con tu nueva piel. 

Si bien la emoción de ser mamá es mayor que tus cambios físicos, para algunas mujeres su nuevo aspecto puede afectar su autoestima. Si esto te llega a ocurrir, tranquila, el cuerpo es sabio y poco a poco retomará su forma anterior, además la lactancia ayuda, en la mayoría de los casos, a bajar de peso. Además no olvides llevar una dieta balanceada y retomar el ejercicio en cuanto tu doctor te lo indique.  

Grietas en los pezones

Existen y son súper dolorosas. Para prevenirlas el Instituto Mexicano del Seguro Social comparte 3 tres razones por las que comúnmente aparecen las grietas en los pezones. La primera es porque practicas una mala posición al amamantar a tu bebé; segunda, porque se lavan los pechos con agua y jabón antes o después de dar pecho; tercera, porque antes o después de amamantar no lubricas la piel de tu pezón con tu propia leche materna. 

Te sientes cansada todo el tiempo 

A pesar de la ayuda que puedas recibir, de tratar de dormir cuando tu bebé también lo hace y de mantener un poco de reposo, la mayoría del tiempo sueles sentirte cansada y agotada. 

Una marca británica relacionada con la tecnología del sueño elaboró una encuesta donde determinó que los padres de un bebé recién nacido duermen alrededor de 4 horas y 44 minutos de corrido por noche durante el primer año.

En los primeros 12 meses de vida del bebé, tanto padres como madres duermen 59% menos de lo recomendado, el equivalente a 50 noches de sueño. 

La incomodidad de una episiotomía  

De acuerdo con Mayo Clinic, una episiotomía es una incisión que se hace en el perineo, el tejido entre la abertura vaginal y el ano, durante el parto. 

Aunque este procedimiento ya no es tan recomendable, existen situaciones que lo ameritan. Sin embargo nadie te dice que durante el posparto puede ser incómodo y muy doloroso al ir al baño, corres el riesgo de sufrir una infección y meses después puedes seguir padeciendo dolor e incomodidad al tener relaciones sexuales.

Miedo a no saber cuidarlo

Aunque la emoción de tener a tu bebé en brazos es mucha, es normal que al tenerlo en casa te genere dudas y miedos, por ejemplo al cargarlo, cambiarlo y sobre todo al bañarlo.

Ten mucha paciencia, es normal que dudes de tu capacidad de ser madre pues aprender a conocerlo y adaptarse uno al otro toma un poco de tiempo. Confía en ti.

Depresión posparto 

Sí, esto puede pasarle a cualquiera de nosotras. De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud, la depresión posparto afecta a una de cada seis mujeres que acaban de dar a luz. 

Toma nota de los síntomas más comunes de este padecimiento: tristeza persistente, pérdida de interés por actividades que antes disfrutabas, pérdida de energía, poco apetito, necesidad de dormir más o menos de lo normal, ansiedad, falta de concentración, indecisión, inquietud, sentimiento de inutilidad, culpa y desesperanza, agobio, llanto persistente, dudas sobre la capacidad de cuidar al bebé, nulos lazos de afecto con el bebé, intención de hacerse daño o pensamientos de quitarse la vida.

La depresión posparto puede tener una duración de meses e incluso años de no tratarse adecuadamente con ayuda de un experto.

Te sugerimos que tanto tú como papá conozcan el proceso que posiblemente puedes atravesar al convertirte en madre. Ten mucha paciencia, rodéate de personas que te apoyen y no dejes de consultar a tu médico ante cualquier duda que te surja.

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