La forma correcta de sacarle los moquitos a mi bebé

La nariz es el órgano de inicio de las vías respiratorias. Allí se calienta, filtra y humedece el aire que entra a las vías respiratorias y va hasta los pulmones. El niño, especialmente menor de 2 años es respirador nasal por lo que si algo obstruye sus fosas nasales genera mucha perturbación en él, especialmente los bebés menores de 12 meses. Es por eso que es importante conocer la forma correcta de sacarle los moquitos a los bebés.

 

La secreción mucosa (moco) se mantiene con continua producción para la limpieza de senos paranasales, nasofarínge, orofaringe, tráquea y bronquios. Si ocurre algo que inflame la mucosa (piel que recubre las vías respiratorias por dentro) la producción de moco aumentará ocasionando un escurrimiento nasal anterior, visible o posterior en faringe, no visible.

 

La pediatra Milagros Neumann, especialista de la plataforma de Doctoralia, comenta que debemos identificar el motivo de la inflamación: cambios climáticos extremos, infecciones virales o bacterianas, alergias, inhalación de humo de cigarrillo (con el olor es suficiente) u otros irritantes de vías respiratorias cómo detergentes de limpieza y lavado de ropa, aromatizantes, inciensos, etc.

 

De acuerdo con la especialista, la mejor manera de realizar aseo nasal es con soluciones salinas isotónicas que fluidifican el moco y lo arrastran desde la nariz hacia la orofaringe (garganta) de manera que el niño se lo trague o lo escupa, incluso puede generar estornudo que también ayuda a movilizar los tapones de moco.

 

Estas aplicaciones pueden realizarse con aerosoles existentes en el mercado o con jeringa de 1ml de forma alterna en cada fosa nasal (no dos aplicaciones consecutivas en la misma fosa nasal, hay que darle chance al niño de que trague la aplicación, no es la idea hacerlo sentir más ahogado de lo que ya se siente). El uso de soluciones combinadas con glicerol debe ser vigiladas por su médico en cuanto al tiempo de uso.

 

Por su parte, el papel, perita “saca mocos”, papel, clip, uñas, algodón, etc. funcionan como cuerpos extraños que empeoran la inflamación y potencian la aparición de microlaceraciones (heridas pequeñas) en la mucosa dolorosas y con riesgo de infectarse.

 

Milagros resalta que en bebés menores de 1 año, especialmente los que no asisten a guardería, no es normal la  presencia aumentada persistente de moco nasal. Tampoco es normal obstrucción nasal persistente o frecuente (“niño mormado”). Estos cuadros derivan en dificultad respiratoria y falta de apetito por la fatiga que le genera por no poder respirar por la nariz. También la tos con flema puede ser causado por inflamación nasal y no solo por problemas bronquiales o pulmonares.

 

Finalmente, también es importante tomar en cuenta que un niño que ronca tampoco es normal y menos si lo presenta crónicamente (no es hereditario). Consulta a tu pediatra para buscar la causa y según ella se establecerá el tratamiento más adecuado.

 

Ojo: Si los cúmulos de moco no generan dificultad respiratoria ni disconfort en el niño, no insista en introducir objetos en las fosas nasales comenta la Dra. Neuman.