La competencia entre mamás

La competencia entre mamás existe, es real y día a día puede hacernos entrar en un círculo desgastante.

“Mi hijo tan sólo tardó una semana en dejar el pañal”, “Mi bebé ya gatea”, “Mi hija ya comenzó a hablar”… Si eres mamá sin duda has escuchado estas mismas frases cuando te reúnes con otras mujeres. La interrogante es, ¿por qué necesitamos constantemente recalcar que nuestro hijo crece, aprende y se desarrolla más rápido que el resto?

La competencia entre mamás, el pan de cada día

No importa qué tan competitiva seas o no, en algún punto te enfrentarás a esas ganas innatas de querer demostrar a las demás personas que eres mejor en algún rubro de tu vida.

Investigadores de la Universidad de Durham en el Reino Unido, determinaron que las mujeres se basan principalmente en la agresión indirecta en lugar de tener un conflicto físico o agresión abierta, a diferencia de los hombres, quienes sí recurren a estos actos. 

Bullying entre mamás, ¿eres parte de esto?

Si bien el término bullying es utilizado para describir el acoso escolar que tristemente sufren los niños en la actualidad, no podemos evitar pensar que este tipo violencia psicológica puede ejercerse durante la etapa adulta pues vemos con normalidad criticar, juzgar y evidenciar a otras mujeres por no cuidar o educar “bien” a sus hijos (echa una mirada a algunos grupos de Facebook). 

Sé muy franca contigo misma y analiza si has juzgado o señalado a otra mujer respecto a la crianza de sus hijos. En caso de que tu respuesta sea afirmativa pregúntate: ¿qué te ha orillado a emitir un comentario negativo?

Deja de ver hacia afuera 

La escritora estadounidense Emily V. Gordon, explica cómo ella comprende la lucha que existe entre personas del sexo femenino, “no estamos compitiendo contra otras mujeres, sino, en última instancia, contra nosotras mismas… contra lo que pensamos de nosotras mismas. Al girarnos para mirar a las demás mujeres, muchas de nosotras no vemos más que una versión de nosotras mismas que es mejor, más bonita, más inteligente… más. No vemos a la otra mujer en absoluto”.

Sin duda alguna esta percepción nos invita a ser más conscientes de nosotras mismas. Antes de ver hacia afuera, lo primero que deberíamos preguntarnos es, ¿soy buena madre?, ¿estoy ayudando al pleno desarrollo emocional, social y físico adecuado de mi hijo?

Cada niño crece a su propio ritmo

Como madres no debemos de querer apresurar el crecimiento de nuestros hijo, es súper importante respetar los ritmos de aprendizaje infantil

De acuerdo con el programa California Childcare Health de la Universidad de California, explica que el desarrollo físico ocurre en edades y etapas, así también sucede con el crecimiento social y emocional, así como con el desarrollo. Estar familiarizado con las edades y etapas apropiadas del desarrollo social y emocional es importante para poder entender exactamente la conducta del niño. 

Evitemos fomentar la competencia entre mamás y mejor apoyémonos entre nosotras ante esta nueva etapa de por sí complicada, agotadora pero que no cambiaríamos por nada.

 

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